Nuestra labor en las aldeas no se limita solamente a distribuir material escolar. También realizamos talleres y actividades con los alumnos que les permita conocerse a sí mismos, sus emociones, sus miedos, su vergüenza, sus traumas, sus sueños, sus anhelos. Todo ese trabajo se hace a través de juegos y reflexiones donde aprenden a relacionarse, a respetar, a gestionar sus sentimientos, a expresar lo que sienten, a escuchar, a cuidar de la Vida, a cuidarse.
Desde que tuve la oportunidad, hace ya más de 25 años, de ser profesor de inglés de secundaria en España, me di cuenta de que hay algo mucho más importante que las matemáticas, los idiomas o las ciencias. Creo no hay nada más importante que aprender a Ser feliz en este mundo, a sentir tu conexión con la Vida, a gestionar las emociones, a perdonar, a Amar. Se nos cría para ser muy productivos, encajar en la sociedad y ganar un dinero que se supone comprará nuestra felicidad.
Yo también fui un niño, los mensajes eran parecidos, cada uno de mis amigos vivía una realidad diferente en casa. A veces se carecía de comunicación, de compañía, de atención, de comprensión, de confianza, de libertad. Cada uno tiene su mochila, llena de mensajes, expectativas, juicios, traumas, dolor, alegría, anhelos. Y aquí en Nepal, aunque en un entorno de grandes carencias y más ligado a la naturaleza, un niño es un niño. Y esa oportunidad de poder hablar de la Vida, de quién soy yo y qué hago aquí, creo es sumamente importante para todos los niños y niñas de este mundo, pues la respuesta que surja condicionará nuestra felicidad.
Puedo sentir que soy parte de un TODO, de la Vida y eso me hace sentirme en paz, respetar la Vida que soy y la de todos los seres de este mundo. Lamentablemente los mensajes que recibimos desde pequeños nos hacen sentirnos como seres separados y desde edades tempranas aprendemos a competir, a intentar ser mejores que otros, a sobresalir, e incluso se premia y se adula a los mejores. Pero ganar solo produce una felicidad de segundos, lo material quizás minutos…y eso nos lleva a querer volver a ganar, a comprar…pero ¿Soy feliz?
Creo que el simple hecho de plantearlo es positivo para los niños y niñas de este mundo. Cada vez que leo las noticias y miro a mi alrededor me siento más convencido que hemos perdido el norte. Pero también tengo el convencimiento de que nuestra naturaleza o nuestra esencia no es competitiva, no necesita nada… solo que nos acerquemos a ella: Paz y Amor.
Esa Paz y ese Amor, que está en ti, que es parte de ti… es lo que nos hace felices y lo que deseo para ti esta Navidad.
Feliz Navidad, mucha paz y mucho amor para ti