Namaste,

Esta última semana hemos terminado de repartir sweaters a los 1.500 niños que residen en las 20 aldeas donde trabajamos en la actualidad. En breve comenzaremos con el último reparto de material escolar de este año académico que acaba en abril. Mirando atrás, y teniendo en cuenta lo difícil que fue dar continuidad a la educación de estos niños durante la pandemia, me siento muy feliz de poder volver a la normalidad diaria de nuestro trabajo habiendo minimizado el impacto de los días perdidos de clase.

Para los niños y sus padres, siendo honestos,  es más importante el tener algo de abrigo y comida que llevarse a la boca que el progreso académico en la escuela. Esto queda reflejado en la alegría que muestran cuando reciben algo de ropa, una mochila o unas zapatillas. Esto es totalmente comprensible cuando ves dónde viven, qué comen, qué poseen  y cómo es su día a día de subsistencia. Pero eso no significa que no se valore el poder  leer y escribir, algo que la mayoría de padres y madres no tuvieron la oportunidad de aprender. Somos testigos de lo orgullosos que se sienten cada padre y madre de poder vestir cada mañana a sus hijos y asearles, lo que se pueda, para asistir al colegio y cumplir el objetivo de avanzar en su educación. Muchos en esta aldea abandonarán al finalizar la educación primaria porque el colegio de secundaria más cercano está a tres horas caminando desde aquí. Algunos seguirán en su empeño y caminarán lo que haga falta, y a algunos de estos podremos costearles alguna habitación cerca del colegio de secundaria.

Cada vez son más los niños y niñas que quisieran completar esa educación secundaria, pero no es posible ayudarles a todos. De ahí la importancia que damos al boca a boca para ver si surge algún nuevo socio que quisiera apoyar a Educanepal y ofertar a estos niños un futuro en el que al menos puedan terminar la educación secundaria  y poder acceder a cursos de formación vocacional o seguir hacia estudios superiores. Esto hace diez años hubiera sido imposible, pero lo estamos consiguiendo gracias a ustedes, gracias a todos los que colaboran con Educanepal.

Así que de cada día me quedo con la satisfacción de poder ver los esfuerzos de todos para que el sueño de estos niños y niñas se haga realidad. Me quedo con la sonrisa, con la timidez, con la inocencia, con la alegría con la que reciben su material, su ropa… un regalo simple que les brinda la posibilidad de estudiar.

Un fuerte abrazo y gracias a todos los que, tanto en España como en Nepal, hacen posible que sigamos dibujando sonrisas.

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