Hace unos pocos días que despedimos a ocho chicas que habían llegado a nuestro refugio para formarse como costureras. Todas proceden de aldeas en zonas remotas deficitarias en comida y tenían en común que habían abandonado los estudios en edades muy tempranas por falta de recursos de sus familias. La finalidad del curso no es solo que puedan ganarse la vida iniciando sus propios talleres de costura, sino también prevenir que se casaran prematuramente o fueran víctimas de tráfico o explotación laboral de menores por su situación de vulnerabilidad.
Se hospedaron en nuestro refugio durante los seis meses que duró el curso, teniendo también la oportunidad de aprender a convivir y desarrollar habilidades sociales y personales como respetarse, ayudarse unas a otras, gestionar sus emociones, perder el miedo a hablar en público y muchas otras enseñanzas que recibieron en diversos talleres de crecimiento personal y que nos agradecieron antes de regresar a sus hogares.
Para la ceremonia de despedida les regalamos la tela para que pudieran hacerse un vestido nuevo y lucirlo en ese día tan especial. Para mí es una enorme satisfacción ver su agradecimiento por la oportunidad que les hemos dado y ahora les toca a ellas demostrar que pueden valerse por sí mismas y aprovechar al máximo tanto las enseñanzas del curso como el material de costura que les hemos regalado para comenzar sus propios negocios.
Comparto con ustedes el inmenso agradecimiento de estas niñas, porque sin vuestra generosidad no sería posible. Gracias mil por estar ahí…!!!
Un abrazo y mucha paz para todos