Factores sociales y de desarrollo que justifican la labor de Educanepal

 

Nepal es uno de los países más pobres de Asia. Algunos de los factores que favorecen esta situación son la carencia de recursos naturales, la estratificación social en castas, el papel marginal de la mujer y la escasa movilización social.

La distinción de castas supone que ninguna persona pueda salirse de aquélla a la que está adscrita por nacimiento y que sean las castas más bajas las que sufran la marginación y falta de recursos para satisfacer necesidades básicas. Si a esto le unimos el hecho de que muchos no poseen tierras ni ganado, la situación se complica mucho más. Educanepal ha centrado el programa de incentivo a la escolarización, la formación vocacional y selección de niños/as para las residencias en poblados con un alto índice de gente de casta baja sin tierra ni ganado. Los niños con los que trabajamos, en su mayoría niñas (70%), carecían de la oportunidad de ir a la escuela al ser necesaria su contribución a la economía familiar de subsistencia, de forma que se veían requeridos/as por sus padres para diversas labores, incluyendo la de picar piedras o recogida de plásticos por los basureros. El 90% de los beneficiarios son de casta baja o tribus indígenas. La gran mayoría de padres de estos niños son analfabetos, muy ingenuos y la precariedad en la que viven les convierte en víctimas fáciles de los agentes que trabajan en el tráfico y explotación de menores. Nuestro programa de incentivo a la escolarización, los cursos de formación vocacional y las residencias de acogida son una oportunidad única para la mayoría de estos niños y con ello prevenimos también que crezca el número de niños que viven en la calle y el de niñas que son traficadas para su explotación sexual.

La mujer en Nepal está en total disparidad de oportunidades con respecto al hombre sobre todo en zonas rurales que representan un 85% del país. Se favorece al niño en todos los sentidos desde el nacimiento, llegando en muchos casos los maridos a abandonar a sus mujeres por “no darle un hijo varón”. Las niñas tienen un rol servil y muy pocas en zonas rurales tiene la posibilidad de ir a un colegio. Una vez alcanzan la pubertad mucha son entregadas en matrimonio por sus padres con apenas 12 o 13 años. Cuanto más joven sea la niña, menor será la dote que tendrán que dar sus padres en el matrimonio. El sistema de dote es uno de los factores más graves que llevan a la discriminación de la mujer. Supone una enorme carga para las familias más humildes y en muchos casos se recurre al aborto cuando se sabe que el bebe será niña.

La mujer cría a los niños, cocina, hace todas las tareas de casa y se encarga de las labores agrícolas y ganaderas. El hombre rara vez colabora y se le educa para ser servido. Se favorece la educación del niño sobre la niña, cuyo poder de decisión en cualquier asunto es prácticamente nulo. Entre las castas bajas y grupos indígenas, donde la gran mayoría carecen de recursos propios y viven en una precariedad absoluta, la mujer asume aún un papel más servicial y es en muchos casos “un burro de carga”. Debido a esta situación, la mujer y el fomento de la igualdad de oportunidad entre los sexos es una prioridad en todos nuestros proyectos. El 90% de los beneficiarios de nuestros proyectos son niñas o mujeres y tienen amplia representación en el proceso de análisis y tomas de decisiones conjunta que realizamos en las comunidades a la hora de realizar nuestros proyectos. Esta discriminación de la mujer, conjuntamente con la ingenuidad de padres y la escasez de recursos, colocan a muchas de ellas en su situación de riesgo y vulnerabilidad; y confiere al tráfico y la explotación laboral infantil un marcado carácter “femenino”.

La tradición hindú de aceptación de los hechos y realidades no favorece la movilización social para conseguir salvar las desigualdades. Sólo las labores de sensibilización e informativas por parte de algunas ONGs logran poner en marcha proyectos que beneficien a los más marginados socialmente. El programa de incentivo a la escolarización nos permite un contacto con padres y agentes sociales (profesores, miembros de comités de gestión local y organizaciones comunitarias) que favorecen la convivencia entre distintas castas y la participación de la mujer en procesos de toma de decisiones. Las reuniones y el contacto directo que mantenemos con los beneficiarios es una parte fundamental para alcanzar nuestros objetivos. Este contacto y experiencia directa con los sectores más desfavorecidos de la población han sido una pieza fundamental para definir el campo de actuación, las actividades y los recursos que se presentan en este proyecto.

La precaria situación de los colegios estatales y la escasa preparación del profesorado no favorecen una educación mínima de calidad. La mayoría de los profesores con los cuales hemos trabajado hasta la fecha no poseían formación superior a un equivalente a 4º de ESO. En muchas zonas rurales donde trabajamos los niños tampoco disponen del material básico para trabajar en el aula. En este sentido Educanepal concibe los centros escolares no sólo como un punto de referencia desde el cual impulsar la educación, sino al mismo tiempo como un elemento que ofrece la posibilidad de abrir puertas a otros proyectos de desarrollo comunitario a través de la participación ciudadana y la organización de las labores de sensibilización sobre el tráfico de menores.

La gran mayoría de beneficiarios son familias que carecen de tierras y ganado, pero que trabajan en tierras de grandes terratenientes a cambio de un porcentaje de la cosecha. Apenas tienen para satisfacer las necesidades cotidianas básicas (alimentación, agua, vestimenta, atención sanitaria y medicamentos, etc.) y mucho menos para  plantearse la posibilidad de escolarizar a sus hijos, los cuales son parte fundamental del proceso de supervivencia ya que ayudan tanto en labores agrarias como realizando trabajos duros como picar piedras, recoger plásticos por los basureros o construir ladrillos de barro.

Para animar a los padres a escolarizar a sus hijos e hijas, Educanepal viene desarrollando, desde hace años, proyectos de generación de recursos que se han centrado en  la adquisición de tierras para el cultivo de verduras dirigido a la venta de la producción en el mercado local y en la cría de cabras. Con ello se pretende ampliar el abanico de oportunidades a largo plazo para que los beneficiarios sean autosuficientes y dependan cada vez menos del trabajo precario y mísero que supone trabajar para terratenientes que pagan una miseria y así perpetúan el hecho de tener acceso a mano de obra barata que nunca podrá disponer de su propia tierra o ganado.

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