Namaste,

En nuestra labor diaria es muy importante averiguar cuáles son las zonas donde hay tráfico de niños. A veces son los propios aldeanos quienes nos lo comunican, en otras pueden ser profesores, o simplemente casos que conocemos directamente en las visitas a las aldeas donde trabajamos.

Este año estuve con Kedhar en la zona de Chatiwan, al este de Hetauda, donde casualmente supimos de varios casos de niños que se habían llevado a trabajar a una fábrica de alfombras en Katmandú. Tuvimos que recorrer varias casas del pueblo para dar con alguien que pudiera contactar con la persona que se había llevado los niños. Hablamos también con algunos de los padres cuyos hijos de entre 8 y 10 años estaban entre esos niños. Les advertimos que era ilegal que un niño menor de 14 años trabajara en fábricas textiles y logramos que algunos niños regresaran. De otros, seguimos a la espera.

Una de las razones por las cuales los niños salen en busca de dinero (no más de 30 euros al mes) es que apenas tienen para comer, basándose la dieta en una harina de millo cocinada con agua, que a veces acompañan de acelgas o lentejas. Los niños quieren comer carne, comprarse ropa y zapatos, ayudar a sus padres con un poco de dinero… y así, a esas edades y con esas carencias, es fácil engatusarlos.

Las condiciones de trabajo son pésimas y les hacen trabajar 16 horas diarias. Se requieren niños y niñas de corta edad porque sus dedos son finos y pueden trabajar con hilos que en muchas ocasiones cortan las manos de los niños. Nuestra labor en estas zonas es la de intentar escolarizar a todos estos niños para que tengamos un control de ellos y reducir las posibilidades de tráfico infantil. En la actualidad trabajamos en 35 aldeas cubriendo los gastos de material escolar de cerca de 3.000 niños y un desayuno a base de cereales. Zonas donde hemos incluso cuadriplicado la cantidad de niños que van a la escuela. Niños que no podían comprarse un cuaderno y llegaban al colegio sin haber comido.

Esta labor se hace gracias a los colaboradores de Educanepal, socios y padrinos, que nos permiten costear todos los materiales y el desayuno. También gracias al personal local que me acompaña en Nepal y que se sienten muy orgullosos de poder ayudar a su gente.

En los tiempos que corren, nos afecta por supuesto la situación económica del país. Por ello les pediría que, aquellos que valoren nuestra labor, hablen de Educanepal y animen a quien pueda permitírselo a colaborar con 10 euros mensuales haciéndose socio en nuestra web (www.educanepal.org)

Un abrazo, cuídense y mucha paz,

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