Namaste,

El miércoles pasado se celebró el día del padre en Nepal y las niñas de la casa de acogida, junto a las cuidadoras, me dieron una sorpresa conectando conmigo vía Messenger para felicitarme. Se pueden imaginar el gozo inmenso que sentí y la nostalgia que me invadía después de año y medio sin poder volver a Nepal. Compartimos, nos reímos e incluso meditamos juntos, antes de despedirnos para recordar cómo queremos vivir: en paz y armonía.

Para ellas, al ser el único varón que convive con ellas y quien se preocupa y las quiere como hijas propias, soy la figura más cercana a un padre. Eso conlleva una enorme responsabilidad, no solo de intentar que no les falte el sustento y las posibilidades de estudio, sino también de hacerlas sentir que aquel es su hogar y que formamos una familia. Quien haya convivido con nosotros solo un día le ha bastado para darse cuenta de que así es. Tal es el sentimiento inculcado, que todas cuidan de su casa, el huerto y las vacas como si ellos fueran también parte de la familia. ¿Puede haber algo más hermoso que hacer sentir a un humano parte del todo? Eso nos da un sentido de pertenencia por el mero hecho de Ser: somos vida. Muchas de nuestras penas tienen que ver con el desarraigo, la desconexión con la vida, el sentir que el mundo no nos satisface y estamos a su merced, a que nos quieran, nos traten bien y nunca sentirnos abandonados. Vivimos como “cada uno por su lado” y darnos cuenta que en esencia “somos uno” puede ser una tabla de salvación y sosiego inmenso. Ese sentimiento de unidad genera armonía, compasión, empatía, solidaridad. Eso es lo que quiero para mí y lo que he intentado brindar a estas niñas en el compartir diario.

No es fácil apreciar el milagro que somos, permitirnos Ser sin que la cabeza y las emociones pasadas y actuales boicoteen el vivir desde la inocencia. Como el sol, las nubes y los pájaros viven el día a día. Viviendo siempre en el “ahora”, sin querer retener, sin juzgar, sin ambición, sin rechazo, sin anhelos… simplemente Ser. Por experiencia sé que no es fácil no apegarse, no buscar la felicidad en otra persona, desear cierta seguridad económica… pero tengo claro que mi esencia no necesita nada, pues su naturaleza es el Amor, la fuerza de la creación… de la que somos un fruto. Pero el ego está ahí, siempre intentando usurpar el pensamiento, tomar el control y convertir la vida en una lucha. Ser consciente de todo esto puede ser muy valioso para ver cómo queremos vivir: desde el amor o desde el temor. Yo no tengo dudas de lo que quiero para un niño, para una hija, para ti y para mí. AMOR.

Feliz día del padre…y deseos de que todos los niñ@s del mundo puedan criarse en amor, sin sentirse abandonados, o sin merecimiento de amor, sin nadie a quien poder expresar lo que sienten. ¿Te suena? Me invito y te invito a vivir en Amor, a conectar con nuestra esencia y sonreír a la Vida.

Un fuerte abrazo y lindo día,

(Recuerda que siempre se puede ser parte de esta familia y poner tú grano de arena a ofertar esa infancia digna a cientos de niños en Nepal. Si ya colaboras, recuerda que compartir tu emoción con otros es la única vía que tenemos para que alguien más se anime a colaborar y podamos seguir contándolo.)

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