Hace unos días que ha llegado un nuevo grupo de niñas entre 16 y 19 años para formarse en costura. Provienen de aldeas remotas donde tuvieron que abandonar sus estudios en edades muy tempranas por carecer de recursos y porque los colegios de secundaria estaban demasiado lejos como para poder ir caminado y regresar a casa a diario.
Todavía recuerdo la primera niña que me hizo reflexionar sobre este tema hace ya más de 20 años. Yo estaba en una aldea repartiendo material escolar y cuando al final iniciamos una charla con padres y madres, Sapana, de 13 años, sosteniendo a su bebe en brazos, me dijo que agradecía mucho la oportunidad que le estábamos dando a sus hermanos más pequeños de poder estudiar. Con mucha timidez, también me dijo que ella nunca pudo ir a la escuela porque tenía que ayudar a su madre a cortar hierba, traer leña, llevar las cabras a pastar y cuidar de sus hermanos más pequeños.
Se había casado con 12 años porque era la tradición en la aldea una vez alcanzas la pubertad y puedes biológicamente tener niños. Me dijo si podía ayudarla a ella de alguna manera y durante días estuve dándole vueltas a la cabeza y hablando con algunas personas cercanas a mí en Nepal. La sugerencia que más me atrajo fue la de formar a niñas en costura pues era la que más posibilidades tenía de poderle ofrecer a las niñas unos ingresos económicos al finalizar el curso.
Desde entonces, Educanepal ha formado a más de 200 niñas que hoy en día pueden ayudar a mantener a sus familias gracias a sus ingresos como costureras.
Ahora han llegado estas ocho niñas nuevas que, con ilusión, comienzan la aventura de labrarse un futuro. Gracias a todos los que hacen posible esta labor
Un abrazo lleno de paz para ti,