El contacto diario con las familias de los niños y niñas con los que trabajamos ha sido fundamental para lograr nuestros objetivos de prevención del tráfico y explotación laboral de menores.
En primer lugar, fueron ellos, junto a los profesores de cada aldea, quienes nos sugirieron trabajar a través de la educación para que sus hijos pudieran tener una vida que no dependiese exclusivamente de la agricultura. De ahí que nos rogasen que diéramos a sus hijo e hijas el material escolar que ellos no podían comprar.
Año tras año se evalúa constantemente la ayuda que reciben, nos comentan sus dificultades y cada reunión nos plantea nuevos retos que intentamos acometer: higiene, planificación familiar, generación de recursos, gestión de recursos, igualdad, crianza y bienestar del menor, toma de decisiones conjuntas…
Aparte de todos los talleres que realizamos con las familias, también nos ayudan en la gestión diaria de los colegios. Primeramente, estando más atentos a la asistencia de sus hijos a clase, algo en lo que les insistimos para poder recibir la ayuda de material escolar que les damos. También participan de todas las reuniones donde se redactan planes de mejora del centro o cuando se solicita ayuda para alguna reparación.
En las últimas semanas nuestro personal local ha estado evaluado toda nuestra labor de este año académico que acabará en abril. En cada una de las 52 aldeas donde trabajamos les hemos pedido que sigan apoyando nuestra labor, lo cual es fundamental para que en un futuro próximo sean ellos mismos quienes gestionen las escuelas, la calidad de la enseñanza y tengan alcance a los recursos que necesitan para no depender de nuestra ayuda.
En los últimos 20 años hemos logrado que unas 4.000 familias hoy en día ya no necesiten nuestra ayuda y sean sus propios padres y madres quienes asuman la responsabilidad. Todo ello gracias a tener menos hijos, la ayuda a generar recursos, la insistencia en los beneficios de la educación, el empoderamiento de la mujer, una mejor toma de decisiones, una mejor gestión de recursos. Muchos también recibiendo ayuda de hijos e hijas que hoy en día tienen un sueldo gracias a la educación. Todo ello gracias a nuestra labor integral que nos permite conseguir objetivos en un plazo de 5 a 10 años en cada aldea.
Gracias a ti, por hacer sueños realidad, porque este día a día y los logros diarios son de todos los que forman parte de esta familia.
Gracias mil por estar ahí,