Recientemente estuve de visita en el colegio Navakiran, en la aldea de Raigau, en la zona de Bagmati. Esta es una de las zonas más alejadas donde trabajamos en la actualidad, apoyando la escolarización de cerca de 1.000 niños y niñas, repartidos en 15 colegios.
Muchas de las escuelas donde trabajamos no tienen profesorado y aulas suficiente para cubrir todos los cursos, de ahí que tengan que recurrir a agrupar a alumnos de distintos niveles en una misma aula. No es una situación cómoda, mucho menos cuando llega el calor extremo de estas fechas, que se cuela por las ventanas y, con mucha más intensidad, por los tejados de hojalata que se calientan tanto que se podría freír un huevo sobre ellos. El calor solo remite un poco cuando llueve, pero entonces se cuela el agua de lluvia por algunos agujeros en los tejados, lo cual es un mal menor cuando hace tanto calor.
En este colegio, donde dotamos regularmente de material escolar a cerca de 70 alumnos, nos han pedido que construyamos tres aulas nuevas para poder facilitar el día a día a los menores y a los profesores. Ahora mismo estamos viendo las necesidades de cada colegio (un total de 50 en la actualidad) para establecer prioridades, ya que las necesidades son muchas y es imposible ayudarles con infraestructura a todos. En este caso también barajamos la opción de poner ventanas y puertas en las aulas que no tienen y falsos techos, para que no haga tanto calor en el aula.
Es conmovedor ver a los profesores y profesoras intentando ofertar una educación básica en estas condiciones y te dan ganas de decir inmediatamente que haremos lo que sea por ayudarles, pero no es fácil tomar decisiones cuando las necesidades son tantas y los recursos escasean. Esta es una de las partes más difíciles del día a día. Quisieras ayudar a todos, comprarles un banco, un pupitre, un ventilador, construir aulas, contratar profesorado (en muchas escuelas son solo tres para atender a seis cursos, incluyendo infantil). Pero con los años desarrollas la resignación, la aceptación y la creatividad para ver cómo podemos apañarnos en cada situación. Contar con la entrega del profesorado local es algo que me anima a diario y hoy mi agradecimiento va para ellos, pues la labor que hacen a diario en estas condiciones es increíble… y son una parte fundamental de nuestro proyecto, pues son ellos quienes sacan provecho del material y ropa escolar que le damos a los niños y niñas de estas zonas remotas.
Gracias a ti también por hacerlo posible, y te animo a que, si estas palabras tocan tu corazón, cuentes esta realidad que vivimos a diario por si hubiera alguien cercano a ti que quisiera colaborar ya sea con alguna donación o haciéndose socio.
Un abrazo y mucha paz para todos