Una muestra del trabajo de las últimas semanas en algunas de las aldeas donde trabajamos, siempre agradecidos al personal local que se esfuerza por llegar a las zonas más remotas donde la ayuda es más necesaria.
Agradecimiento inmenso también a todos nuestros colaboradores/as, sin cuyas aportaciones sería imposible mostrarles este día a día que intento acercarles cada dos semanas para que sientan cerca de nosotros y de todos aquellos a quienes ayudamos en Nepal. Espero que esta comunicación asidua también nos sirva para reflexionar sobre lo que verdaderamente nos hace felices y qué hacemos en este mundo.
Mis respuestas serían «estoy aquí para despertar, para darme cuenta de que soy algo más que este cuerpo, los pensamientos que surgen y las emociones que me acompañan. Y para ello debo acallar mi mente, dejar de enjuiciar, de analizar, de anhelar, de culpar… y dejar que surja el silencio. En los pocos momentos que lo logro soy muy feliz, surge una paz inmensa, desaparece el miedo y surge el Amor.»
Hoy les animo a todos a que prueben a dejar esa mente en blanco, a que presten atención al aire que entra y que sale por la nariz…y permanecer ahí, en silencio, sintiéndote, haciéndote el regalo de atenderte sin dejar que el pensamiento se apodere de ti.
Así que debo agradecer también cada sonrisa que me han brindado estos niños, pues es al querer sonreír como ellos que he llegado a mis propias conclusiones. Vivir el ahora sin juicio, Vivir, Amar.
Un abrazo lleno de paz y amor para ti,